miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mas Dinero, menos España

Con el final del año, se escribe un nuevo párrafo en lo que será el fin de la España tal y como la conocían los libros de historia que antaño estudiamos, no los de ahora que son un compendio de imbecilidades y estupideces, para hacer imbéciles y estúpidos integrales a la juventud, con el objetivo de su manipulación. Desde hace cinco años, España sufre el sectarismo y el enfermizo rencor del Traidor Zapatero, que con su nuevo plan de financiación autonómica, dará a las taifas creadas en ese mal invento, mayor poder económico, o lo que es lo mismo, abrirá aun más a brecha existente entre los demócratas y los caciques nacionalistas y autonómicos.

No ha hecho más que agachar la cabeza ante las exigencias del tripartito Catalán, que de alguna manera le habrá amenazado. Y es verdaderamente indignante comprobar como este tiparraco de las cejas se ríe en la cara de todos los españoles y regala un dinero que no tenemos y que lo más seguro esté en los bolsillos de sus amigotes sociatas. Es indescriptible la manera de regalar el dinero de esta gentuza mientras la sociedad española permanece embobada mirando a no se donde ni a que espectáculo circense.

El gobierno de extrema izquierda presidido por ZP nos lleva a una ruina y un desahucio de magnitudes indescriptibles y ha condenado no solo a los españoles de hoy sino a nuestros hijos y posiblemente nietos a mendigar un dinero que teníamos en la época del Partido Popular, y que ha desaparecido de forma increíblemente rápida.

El problema de todo este entramado negociador con las autonomías, es darles un poder económico que antes no tenían y que utilizaran de forma chusca e irresponsable, no para dar un mejor bienestar a sus conciudadanos, sino para enriquecerse, manipular y gestar lo que en un espacio no muy largo de tiempo sufriremos.

¿Y como hemos llegado a esta situación de inestabilidad?. Fácil respuesta si acercamos la vista hace cinco años cuando los irresponsables miembros de la izquierda, con sus votos, eligieron al personaje en cuestión para ser presidente del gobierno. Hitler ganó unas elecciones en la Alemania hundida tras la primera guerra mundial y aquí hizo lo mismo Zapatero con la diferencia que en vez de una guerra, sufrimos un atentado del que no quedan muy claras sus conexiones.